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Tratamiento farmacológico

Los medicamentos que disponemos en la actualidad alivian los síntomas de la enfermedad, pero no son curativos ni evitan su progresión. En todos los casos, la medicación debe ser prescrita y controlada por el neurólogo.

Sobre el parkinson > tratamiento.jpgLevodopa: El tratamiento con levodopa se introdujo a finales de los años 60, pero aún hoy sigue siendo el más efectivo para mejorar los síntomas de la enfermedad. Esta sustancia sustituye a la dopamina endógena, es decir, la que produce el propio organismo- de la que es deficitario el paciente parkinsoniano y que se administra siempre junto a otro fármaco, la benseracida o la carbidopa, para aumentar su actividad y reducir sus efectos secundarios. La efectividad de la levodopa se ve reducida con el paso de los años. Se calcula que a los 5 años de haberse iniciado el tratamiento con levodopa, en un porcentaje importante de pacientes (20-50%25) se inician las llamadas fluctuaciones motoras. Éstas se caracterizan por la existencia de determinados periodos de tiempo en los que la medicación está haciendo efecto, periodos On, con otros periodos durante los que la medicación no produce su efecto y que recibe el nombre de periodos off. Con el transcurso de los años estas fluctuaciones se pueden hacer más pronunciadas, siendo los periodos de tiempo en los que la medicación no tiene efectividad se hacen más largos y menos predecibles. Todo esto obliga a un aumento paulatino de las dosis y de la frecuencia de administración de levodopa.

Es entonces cuando aparecen los efectos secundarios provocados por la propia levodopa: Trastornos psíquicos, aumento del apetito sexual, hipotensión ortostática, alteraciones gastrointestinales...

Además un exceso de levodopa puede facilitar la aparición de movimientos involuntarios anormales excesivos que no pueden ser controlados por el paciente y que se denominan discinesias. Podemos encontrar distintas presentaciones de la levodopa:  

1. Levodopa de acción retardada: Su vida media en el plasma es más larga que la de la levodopa convencional, dado que su absorción intestinal es más prolongada. Con ello se pretende que las dosis administradas tengan más eficacia sostenida y, por lo tanto, se atenúen las fluctuaciones motoras. También puede ser útil para tratar los síntomas de la enfermedad durante la noche, ya que sus efectos se pueden prolongar durante varias horas.

2. Levodopa en infusión de gel: Es un tratamiento para la enfermedad de Parkinson avanzada. Consiste en administrar de forma continua levodopa y carbidopa directamente en el duodeno del paciente para mantener así, los niveles de levodopa constantes en el plasma, y conseguir una estimulación dopaminérgica continua. Se administra con una bomba de infusión a través de una gastrostomía percutánea gástrica, suele estar conectada durante el día, unas 16 horas según considere el médico.
En caso de que no se encuentre satisfecho con el tratamiento, es un tratamiento reversible.

Existen otros fármacos antiparkinsonianos que se administran como monoterapia, al inicio de la enfermedad, o en conjunto con la levodopa, para aumentar la cantidad de levodopa disponible, y/o la vida media plasmática de la misma:

1. Amantadina: Se administra, a veces, al principio de los síntomas, cuando éstos son leves, o para retrasar el inicio del tratamiento con levodopa. Este fármaco disminuye los movimientos involuntarios.

2. Agonistas dopaminérgicos: El inicio del tratamiento con agonistas dopaminérgicos, que resultan eficaces para controlar los síntomas de la enfermedad en estados iniciales, permite retrasar el inicio del tratamiento con levodopa y demorar, así, algún tiempo la aparición de fluctuaciones motoras y otras complicaciones de este fármaco. Su asociación al tratamiento con levodopa permite, en algunos casos, reducir sus efectos secundarios, sin que se pierda potencia o efectividad terapéutica.

3. Inhibidores dopaminérgicos (de la COMT y/o de la MAO-B): Disminuyen la degradación de la levodopa al bloquear las enzimas de la COMT y de la MAO-B aumentando así la disponibilidad de la dopamina en el cerebro. Se puede administrar en fases iniciales de forma individual, y/o a medida que avanza la enfermedad en combinación con la levodopa.

4. Anticolinérgicos: indicados solo en casos muy concretos y en pacientes con menos de 70 años debido a sus efectos secundarios, como visión borrosa, retención de orina o pérdida de memoria. Son efectivos fundamentalmente en el tratamiento del temblor y la rigidez y reducen el exceso de saliva. Sin embargo, son poco útiles para aliviar la torpeza y lentitud de movimientos. 

  • Levodopa:
    Levodopa+Carbidopa - Sinemet
    Levodopa+Carbidopa - Sinemet Retard
    Levodopa+Carbidopa - Sinemet Plus
    Levodopa+Carbidopa - Sinemet Plus Retard
    Levodopa+Benserazida - Madopar
  • Amantadina:
    Amantadina
  • Anticolinérgicos:
    Biperideno - Akineton
    Biperideno - Akineton retard
    Metixeno - Tremaril
    Prociclidina - Kemadren
    Trihexifenidilo - Artane
    Trihexifenidilo - Artane retard
  • Agonistas dopaminérgicos:
    Apomorfina - Apomorfina
    Bomocriptina - Parlodel
    Bomocriptina - Lactismine
    Carbegolina - Sogilen
    Lisurida - Dopergin
    Pergolida - Pharken
    Ropinirol - Requip
    Pramipexol - Mirapexin
  • Inhibidores de la MAO-B:
    Selegilina: - Plurimen
    Rasagilina: - Azilect
  • Inhibidores de la COM-T:
    Entacapona: - Comtan
    Tolcapone- Tasmar
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